Tan pronto como el wild man se ha ido a Singapur, yo constato que su regalo llegó a poseerme hasta convertirme en lo que hoy respiro.El mediodía me apelmaza en un sofá vacío empolvado de la luz del verano, y melodías lánguidas me recuerdan que soy melancólica hasta la punta de los dedos. Y por el frío en ese lugar, me doy cuenta que es la psique la que me controla, y aunque no hace ni seis horas que un vuelo se lleva la mejor mitad de mí a Stutgart , ya te extraño.
Vagabunda en mi casa, pisando fuerte en las calles del Gótico, me cuento todo lo que te contaré cuando volvamos. Gata faldera, sin hogar pese a tener raíces. Me quedan 24 horas para fugarme a esa patria adoptiva, y estaré pensando en una esquina del país germano donde la cerveza es tibia y los kirie son los más hermosos.
Me evado estos días entre solicitudes curriculares para no enfrentarme cara a cara a lo importante. Las gatas siempre cruzamos de costado, y nos colamos en las rendijas. Nos estiramos al sol "panxamunt" y jugueteamos con las polillas. Eso me descubro haciendo, ahora que te echo de menos, sólo de saber que estás lejos. Transatlanticism naufraga en mi maleta, y habrá millones de viajes aún. En este de hoy, te dedico ese instante mío donde mis ojos pierden el mundo y gobiernas mis sentidos. Ronroneas. Ya te veo.








