Lamento haber tardado tanto en volver a escribir, desde que empecé las clases el miércoles casi no he tenidoi tiempo para nada.
La Universidad de Lisboa es, tal y como intuí la primera vez, un polo muy acogedor, que exhala esa energía cálida. Ya desde el primer momento, fui conociendo gente, y aun no pasa día que conozca a más y más. Hay muchos repetidores de los cursos de verano, lo que es una buena señal. Así pues, ya tengo mi grupito de amigos (que varía entre 7 y 30 personas) que día a día nos vamos conociendo a la vez que intentamos chapurrear el portugués, y cuando este falla (vamos con gente de todos los niveles), en inglés.
El mismo miércoles, después de descubrir la cantina (puedo comer allí por 2,20 euros, ¿cuándo vamos a aprender aquí?) ya quedamos por la noche en La Brasileira, nuestro punto de encuentro. Es muy positivo que sea ese lugar porque llego instintivamente, yo que ya me perdí por Alfama el lunes pasado, con mapas y todo. Y estoy muy orgullosa porque es donde está la estatua de Pessoa. Fuimos por Barrio Alto, donde también fuimos ayer. El jueves fuimos a la playa de Costa de Caparica, y ayer la universidad nos preparó una fiesta de bienvenida, de 17h a 20h con comida y bebida libre en el Jardim das Letras, con un dj chill out que permitió que todavía el ambiente fuera más cálido y veraniego. Tal vez demasiado, porque los profesores insistían en bailar...
Después teníamos un intervalo hasta nuestra cita en La Brasileira, y como mi apartamento está en Rossio (una especie de mezcla entre Plaça Catalunya y Plaça Reial), invité a un grupito a tomar vinho verde y pizzas en la terraza de mi apartamento. Luego fuimos de cócteles por Barrio Alto (donde seguí conociendo gente interesante!) y acabamos en Lux, la discoteca más chic de Lisboa, que pertenece a John Malkovich (y cuya decoración es maravillosa, aunque estoy viendo que Lisboa es un gran polo de creatividad). De camino, el taxista me contó que la famosa Casa dos Bicos se convertirá en un museo dedicado a José Saramago, que su viuda lo está moviendo. Será una excusa más para volver a Lisboa.
Esta tarde vamos al Castillo del Rey Jorge y mañana a la Torre de Belem y al Monumento de los descubridores. Pienso cargar las alforjas con Pasteis de nata...
Así que lo único que me falta es encontrar tiempo para descansar y ensimismarme... Al acompañar a algunos Erasmus, y por el ambiente europeo, tengo la sensación un poco de repetir el mío (que no fue nada típico), por esa sensación de vivir el momento y mantener los ojos bien abiertos. Tal vez sea una gran actitud que cargar en la maleta.