Estoy muy enfadada, porque no te das cuenta de lo que te echo de menos. De que aunque las tecnologías pretendan disimular con unas cuantas letras del color que más te gusta el vacío de que no estés, a mí me faltas tú. De coger el teléfono y no poderte llamar. De reírme imaginando lo bien que te lo estarás pasando, y la suerte que no sabes que tienes. De no saber a quién preguntar qué es más adecuado llevar a tal o tal sitio. De no saber con quién ver las pelis romanticonas de cada verano. De esperar que vuelvas para buscar alguna obra de teatre juntas, y si todo va bien y tengo un buen trabajo, ir juntas a cenar por ahí y ser 'trendies' sólo por unas horas.
¿Quién va a compensar mis momentos Wendy, quién si no la única persona que sabe aún lo muy niña que soy?
¿Quién va a ser mi cómplice de cotilleos, la ágil pequeñuela resabiada que tiene una expresión ácida y jocosa para todo, la gran detallista de la familia?
Hoy he recibido un paquete tuyo, ya había una postal preciosa de la catedral de Cork. No sé si ha sido casualidad, pero las fotos de iglesias me dan mucha paz, algo que necesito de veras estos días. Y me recuerdan a cierta tarde en Christ Church Cathedral, en Dublín, donde me di cuenta de que mi fe era, por irracional y extraño que me pareciera, una marca en mi frente, algo de lo que no podía librar... Espero que a tu manera también esa esperanza te acompañe en los momentos bajos en los que no me llamas (porque es complicado, ya lo sé) y te recuerde que, al menos, yo y tu familia, piensa muchisimo en ti desde esta pequeña metrópoli mediterranea.
Vuelve pronto, brujita. Sin ti esto ya no es lo mismo.
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Fa 4 mesos


