Yo soy yo y mi circumstancia,
y si no la salvo a ella no me salvo yo.
- Ortega y Gasset -
Alguien ahí fuera sabe tan bien como yo cuanto pesan las circumstancias. Supongo que nos crearon anexos a ellas para que no pudiéramos existir en la soledad más completa. Leí una entrevista en que un intelectual se compadecía de los jóvenes, que se sienten más aislados que nunca "en un mundo donde lo tienen todo". Todo. Qué palabra tan corta. Sí, tenemos todo lo que necesitamos para no aburrirnos. Todo lo que necesitamos para levantarnos cada mañana y mantenernos fisiológicamente de pie. Es cierto que la clase media no tiene de qué quejarse: para sus necesidades se les ha acomodado en un amplio abanico de productos donde escoger. Pero ayer me dijo mi padre que una mujer le contó que conoció a alguien tan pobre tan pobre que sólo tenía dinero. No sé adónde llevan todas estas divagaciones, este surtido de catálogos con el periódico de los domingos, estas sonrisas junto a los precios, este silencio con todas las canciones del mundo, estos códigos de barras junto a los libros. No sé adónde voy, ni cuál es nuestro lugar en el mundo, donde cada día cuesta más soñar y empiezo a entender a los ermitaños. Pero Ortega y Gasset lo tenía claro. Así que tendremos que seguir en pie, más atentos si cabe, esquivando los placebos para el aburrimiento con el sexto sentido de los gatos que notan cuando va a llover. Cualquier noche de éstas encontramos el punto de apoyo, que nos hará mover el mundo.
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