dimarts, d’agost 29, 2006

Ronroneando

Con la torpeza impropia de tu especie, husmeas y corres arriba y abajo, como buscando un Fisterra en este paraje artificial que, a pesar de todo, te refugia del abandono, de las tormentas de este agosto, de las piedras de los chiquillos, del hambre y los perros también abandonados. Se me hace extraño saber que mi cara es la primera que has visto, después de que la enfermedad se llevara el contacto cálido de tus hermanos. Un rostro que no reconocerás como familiar, con el que te será diferente el comunicarte...pero que intenta dártelo todo, todo lo que el mundo te ha arrebatado. Con esa cara de mapache después de que te limpie los ojos (nunca podré sustituir a una gata...) pareces menos un león en miniatura. Ya sabes llamarme para que te haga caso. Pequeñajo, será cierto que las mejores cosas llegan cuando menos te lo esperas... no eres precisamente un souvenir de aquel aparentemente apagado pero siempre sorprendente paraje, pero para los dos, esto es un comienzo. Que viva setiembre, de nuevo.

I feel too young to die - South San Gabriel (The Carlton Chronicles)

4 comentaris:

Judith ha dit...

Tu prosa sigue siendo suave, clara y netamente tallada... envejecemos nosotras y envejece la mirada del que lee, pero la voluntad de decir mundo prevalece. Con ella nos encontramos, al fin y al cabo, ¿verdad? Te sigo leyendo.

Un abrazo de fin de verano,

Judith
(indrastale.blogspot.com)

Anònim ha dit...

I des de la llunyania continuo mirant-te, sentint-te, olorant-te, compartint la teva vida i la meva. I la del nouvingut. Dona-li records, Parla-li de mi.

Anònim ha dit...

ja he vist el "leo"... ara només queda coneixel...

petons!

Milton Malone ha dit...

El vínculo ya está creado. Bienvenido a la vida, normalmente no es gran cosa, pero en invierno puedes dormirte sobre las suaves y calientes piernas de alguien.