El domingo por la tarde tuve dos experiencias contrapuestas. La primera fue un tour por 'L'autre Montréal' donde nos explicaron los cambios industriales de la ciudad y especialmente la vida en el distrito de Griffintown. La guía era excelente, una urbanista con un gran sentido social, podría decirse. Luego, el director de una universidad tecnológica que se había instalado en el 22@ de Montreal y un director de empresa dieron su visión de cómo debería transformarse el barrio, lleno de talentos nuevos y gente de la clase creativa con un buen nivel de vida. Pisar las zonas históricas y ver los planes diseñados en 3D es solo una de las sensaciones frustrantes y contradictorias que recibo de este tipo de eventos.
El lunes era eñ día de las industrias creativas. Fuimos a la Sala Rosa, la casa de España, donde varios emprendedores explicaron cómo su modelo de negocio necesita gestionar el talento para crear productos únicos. Realisations.net y XS Labs fascinaron con unos procesos creativos que derivavan en efectos especiales increíbles, y aplicaciones electrónicas en tejidos. Luego, Andy Pratt, investigador del King's College de Londres expuso Londres como ciudad creativa con una auditoría que me resultó muy interesante por mi similitud con mi tesina.
Por la tarde fuimos a la empresa de Videojuegos de Ubisoft donde nos contaron todo el proceso de conceptualización del Assassin's Creed II, y cómo la escuela de verano les ayuda a captar nuevos talentos que nunca su hubieran planteado trabajar en los videojuegos. Antes de cenar, aun visitamos dos agencias de comunicación, Pheromone, con una charla innovadora en forma de test, y Sid Lee, que nos mostraron su Boot Camp, una nave industrial donde concentran a sus creativos durante diez días para generar una nueva experiencia creativa. Sus oficinas son un templo del bienestar en pos del trabajo duro.
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Ayer por la mañana me escapé para vivir un poco de Montréal. Aunque fuimos al festival de jazz y a varios pubs, quería vivirlo de día. Pude tener una experiencia en un bar típicamente norteamericano y en las calles centrales. Luego seguimos con el grupo para ver el Quartier des Espectacles, y sobre todo el SAT, un centro que une de forma innovadora, en colaboración con doctores en arte, nuevas tecnologías con formas artísticas. El 30 de septiembre abriran una especie de planetario en tiempo real de 360 grados donde se pueda conectar con otros centros de arte en París, etc. Impresionante.
Luego hubo una muestra de iniciativas cívicas: el tecnobrega en Belem (Brasil), el Institut du Nouveau Monde (que vehicula iniciativas de cohesión social), Groupe l'Itineraire, la agenda cultural ciudadana Mur Mitoyen, y el Montréal Living Lab. Posteriormente, el jazz en concierto se impuso como proceso creativo.
Ahora mismo estamos hablando de CK Theory y el método creativo de Ferran Adrià.
P.D. Pido disculpas por el mal estilo de estas crónicas, escritas entre clase y clase...


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