dissabte, de març 17, 2007

Sala de espera

Hay días en los que mi gata sabe qué estar cariñosa me hará pensar que me entiende (quizás porque en realidad lo haga), y el 'How to dismantle an atomic bomb' se convierte en un consuelo en toda regla, un escalofrío que inyecta un grito, un estallido celestial.
Hay días en que te da igual que se vayan a la mierda tres artículos por sonreír a los tuyos en un hospital.
Días en los que crees en el destino, días en los que te brotaría de los labios tu mejor poema sin pestañear, y un segundo después, la mejor canción no sirve de nada.
Días de interrogantes y más interrogantes, de incertidumbre, placebos estúpidos de niña mimada, y ganas de creerte capaz apalancar la fortaleza.
Días en los que agradeces que tu fe volviera como por arte de magia unas semanas antes, días en los que admiras con idolatría a quienes nunca la perdieron.

Días que todos hemos tenido, y todos tendremos... días sin cuenta que cuentan más de lo que creemos.

Tus ojos eran hoy más acuosos de lo que recuerdo en mi vida
tus manos sostenían con fuerza hoy una mano que antaño fue menuda y se ataba a un columpio
tu corazón... voy a leerlo en el National Geographic.
Ponte bien pronto.

2 comentaris:

Anònim ha dit...

L'espera ha acabat amb tu, quan apareixes al fons del passadís amb el teu somriure, quan acarones la Lola amb l'estima de saber que és teva, o ami, amb la seguretat de que sóc teu... per molt de temps.

Unknown ha dit...

:-$