
El ámbar además de llamear, perfuma. Agobios, regateo. Sándalo y té de menta. Preguntas, mentiras, muros. Sal sin heridas. Poco viento, horizontes llanos.
Un taxi pita a la policía de la entrada del hotel. Saludad al "amigo", chicas. No irás a la farmacia sin dos féminas más, mínimo.
Cuchicheos y sonidos de noche. El dromedario nada en la blancura de un desierto repleto de turistas. Los ojos del beduino, ciegos de arena, ávidos, nunca dicen "adiós", sino "à la prochaine".
Mi inspiración apenas se cristaliza de noche, como una rosa del desierto, y las palabras se evaporan. Camino, camino, camino y me construyo, y miro atrás sin lastre, donde me espera un lugar en tu cuello.
Teorías compartidas de la conspiración, borreguismo e intentos fallidos y no tanto de multicomprensión. Túnez es un misterio. Piedras, mosaico y piscinas cinco estrellas... a medida de un espejismo occidental de vacaciones.
Cuscus de cebolla, almendras, miel, flores de higo chumbo... me falta el incienso, me falta el polvo de las mezquitas, me faltan las llagas en los pies... me sobra energía, aunque cabeceo...
Vuelvo. La vida comienza. Debe ser un síndrome juvenil, creerme que siempre vuelvo a empezar. Me pesa poco el equipaje. Será que aunque no sé dónde voy, empiezo a tener lo que quiero. Sera que je t'aime, wo yeah... y que eso es el horizonte.


1 comentari:
Miles de emociones crea este texto. Sin duda me encanta por todos los lados. La euforia de esta noche ha sido inolvidable. Qué bueno que estuvieras ahí al lado. Gracias, mi querida amiga. Y que todo sea por la felicidad. Stay wild.
Publica un comentari a l'entrada