
Blues de una nostálgica. Candela lloraba lejos del abrazo ajeno ayer, angustiada por la nostalgia de lo que aún no ha ocurrido, porque hay corazones que sobrevuelan la realidad...hasta quebrarse o inventarla. Por fin tengo en papel las imágenes. Sirve de poco, porque estando acá sueño con Bariloche, Ushuaia...donde aún recibo cartas de los míos. O de los que creo míos.
Es más duro el retorno de lo que creía. Un escalofrío me recorre cuando oigo un acento del sur. Llena mi vacío todas las sonrisas que se me caen de los labios, cuando se esfuman como un vaho entre la lluvia porque el otro ya mira hacia a otro lado. Aún alguien suele sonreír al otro lado del café cuando le hablo del Perito, de Uhsuaia, San Telmo o el Bosque Tallado... Ingenuamente, creía que la Patagonia me devolvería una soñada habilidad para contar historias...voy a contar hasta diez. Y me calmaré.
Todo empieza y todo tiene un final
hay que pensar
que la tristeza también se va
-Jorge Drexler-


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